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GENERALIDADES
Llamada también etapa Pre – Hispánica. Como los incas no conocieron la escritura, se pretende negar muchas veces la autenticidad de nuestras creaciones literarias. Siendo lamentablemente la destrucción del imperio Incaico lo que opacó la madurez de nuestra literatura.

CARACTERÍSTICAS.
Las principales características de la literatura incaica fueron:
- No existía la escritura, solo el lenguaje oral.
- Presenta anonimato ya que desdeña la individualización
- Actitud clasista.
- La poesía estaba unida a la música y la danza.
- Tendencia agrarista y colectivista.
- Carácter panteísta y cosmogónico.
GÉNEROS

I. LA ÉPICA INCAICA

MITO DE KUNIRAYA WIRAQOCHA Y KAWILLAKA
Primitivamente es Kuniraya Wiraqocha caminaba muy pobremente vestido. Su manto y su túnica se veían llenos de roturas y remiendos. Los hombres, aquellos que no le conocían, se figuraban que era un infeliz piojoso y le menospreciaban. Pero él era el conductor de todos estos pueblos. Con su sola palabra hacía que fuesen abundantes las cosechas, hacía aparecer bien murados los andenes y con sólo arrojar una flor de caña llamada pupuna dejaba abiertos y establecidos los acueductos. Luego anduvo realizando muy útiles trabajos, empequeñeciendo con su sabiduría a los dioses de los otros pueblos.

En aquellos mismos tiempos vivía una diosa llamada Kawilaka. Se mantenía siempre virgen y porque era muy hermosa no había dios, fuera mayor, fuera menor, que deseoso de yacer con ella, no la enamorase. Pero ella nunca admitió a ninguno. De esa manera, sin permitir que nadie la tentase, pasaba los días tejiendo al pie de un lúcumo. Pero Kuniraya, valiéndose de su sabiduría, se convirtió en un pájaro y fue a posarse entre el ramaje del árbol. Allí, tomó una lúcuma madura introduciendo en ella su simiente la dejó caer muy cerca de la mujer. Ésta se comió muy contenta la fruta. De esa sola manera, sin que varón alguno se le hubiese aproximado, la diosa apareció encinta. Como sucede con todas las mujeres en tal estado, a los nueve meses Kawillaka tuvo que dar a luz, a pesar de su doncellez. Por espacio de un año alimentó al niño con el pecho, preguntándose continuamente para quién pudo haberlo concebido.

Transcurrido el año y cuando el niño comenzó a caminar a gatas, Kawillaka convocó un día a todos los dioses, mayores y menores, pensando que este modo sería dado a conocer el padre de su hijo. Al oír el llamado, todos ellos acudieron ataviados con sus mejores vestiduras, cada uno ansioso de ser el preferido de la diosa.

Esta reunión se realizó en Anchiqhöcha, que era el lugar donde la diosa residía. No bien tomaron asiento todos los dioses, mayores y menores, la mujer les dirigió estas palabras:

- Ved, señores y nobles varones, reconoced a este niño. ¿Cuál de vosotros pudo haberme fecundado? ¿Tú? ¿Tú?- fue así preguntándoles uno por uno, a solas.

- Y ninguno de ellos pudo decir: “Ese es mi hijo”. Por su parte, aquél que hemos llamado Kuniraya Wiraqöcha había tomado asiento a un extremo y al verlo en esa traza tan lastimosa Kawillaka no se dignó preguntarle, pensando con menosprecio: “¿Ese menesteroso fuera el padre de mi hijo?”.

En vista de que ninguno de esos apuestos varones pudo decir: “Ese es mi hijo”, la diosa le dijo al niño:

- Anda, hijo mío, y reconoce tú mismo a tu padre.
Y dirigiéndose a los dioses, dijo:

- Si alguno de vosotros es su padre, a él se encaramará el niño.
Entonces el pequeñuelo fue caminando a gatas y empezando de un extremo recorrió la fila de dioses sin detenerse ante ninguno, hasta que llegando al otro extremo, allí donde se sentaba su padre, se puso a trepar a los muslos de él, presuroso y regocijado.
Al ver aquello, la madre montó en cólera y gritó:

- ¡Qué horror! ¿Yo hubiese dado a luz un hijo de semejante desdichado?
Luego tomó en brazos al niño y huyó hacia el mar. En medio del asombro de los demás dioses, Kuniraya Wiraqöcha apareció vestido con un traje de oro y exclamó:

- ¡Presto me amará ella!
Y lanzó en seguimiento de la diosa diciéndole:

- Hermana Kawillaka, vuelve a mí los ojos! ¡Mírame cuán decente ya estoy!
Y haciendo resplandecer su traje de oro se detuvo. Empero Kawillaka no volvió los ojos hacia  el dios y siguió huyendo.

- Voy a desaparecer dentro del mar, ya que hube dado a luz un hijo de tan horroroso y despreciable varón, decía enderezando hacia el mar.

La  madre se arrojó con su hijo al agua y al punto ambos se convirtieron en rocas.
Ahora mismo, en el profundo mar de Pachacámac, se empinan dos rocas imponentes que parecen seres humanos sentados.

II. LA LÍRICA INCAICA

HAYLLI SAGRADO

Dios, origen del Universo,
creador de todo,
oro que arde tan sólo entre la noche
del corazón.
Que la alegría de tu aliento
venga en el viento.
Que tu manomagnánima
siempre se extienda
y que tu sempiterna voluntad
sea la única que florezca.

ARAWI

Morena mía,
morena,
tierno manjar, sonrisa
del agua,
tu corazón no sabe
de penas
y no saben de lágrimas tus ojos.

Porque eres la mujer más bella,
porque eres reina mía,
porque eres mi princesa,
dejo que el agua del amor
me arrastres en su corriente,
dejo que la tormenta
de la pasión me empuje
allí donde he de ver la manta
que ciñe tus hombros
y la saya resuelta
que a tus muslos se abraza.

Cuando es de día, ya no puede
llegar la noche;
de noche; el sueño me abandona
y la aurora no llega.

Tú, reina mía,
señora mía
¿ya no querrás
pensar en mí
cuando el león y el zorro
vengan a devorarme
en esta cárcel,
ni cuando sepas
que condenado estoy
a no salir de aquí, señora mía?

III. EL TEATRO INCAICO
                                                       
“EL OLLANTAY”


Ollantay (Vacilante). Todo está dispuesto, señor, pero mi pecho tiembla atormentado por una tenaz obsesión.

Pachacútec Pídeme, Ollantay, el símbolo de la realeza y te lo daré.

Ollantay (Mirando significativamente a Rumi-Ñahui). Quisiera hablarte a solas.

Pachacútec (Dirigiéndose a Rumi-Ñahui). Valiente general de Hanansuyo, ve a tu palacio y regresa mañana cuando te llame.

Rumi-Ñahui Tu voluntad es la mía, señor. (Sale).

Ollantay (Cuando Rumi-Ñahui ha desaparecido, respetuoso y digno). Desde mi infancia, poderoso Inca, en la guerra te he acompañado procurando para ti la victoria. He puesto mi valor a tu servicio y te he brindado mi fortaleza para que impongas tu poder a cientos de pueblos. Por ti he dado mi sangre y mi sagacidad ha servido para sojuzgar a tus enemigos.

He sido el terror de los extranjeros y, cuando sobre ellos caí, fue como una maza de bronce. ¿Dónde ha estado Ollantay que la vida de tus adversarios no haya sido segada? ¿A quién no ha impuesto tu nombre? He humillado a tus pies a los antis, siervos ahora de tu palacio.

He vencido a los chancas aniquilándolos sin piedad. He conquistado a Huancahuillca poniéndola derrotada a tus plantas. ¿Dónde no ha sido Ollantay y el primero en combatir? Empleando ya la persuasión, ya el rigor, consumiendo las energías y exponiendo la vida, he acrecentado tus dominios con numerosos pueblos.


LITERATURA DE LA CONQUISTA

Realizada la conquista, los españoles destruyen la estructura del Imperio Incaico. Imponen una nueva orientación a la vida obstruyendo el desarrollo normal de nuestra cultura. La lengua oficial es ahora el español y la Literatura española encuentra eco en nuestro territorio. Las manifestaciones literarias más frecuentes en esta época fueron: Coplas, romances, pero sobretodo destacan las crónicas.

Destacan los siguientes cronistas:

A. ESPAÑOLES: Pedro Cieza de León, Pedro Sarmiento de Gamboa, Cristóbal de Molina, Miguel Cabello de Balboa, Martín de Murúa, Juan de Betanzos, Agustín de Zárate, Francisco de Jerez, Cristóbal de Mena, Fernando de Montesinos, etc.

B. ÍNDIGENAS: Felipe Guamán Poma de Ayala, Titu Cusi Yupanqui, Juan Santa Cruz Pachacuti, etc.

C. MESTIZOS: Inca Garcilaso de la Vega, Blas Valera, etc.


GARCILASO DE LA VEGA “EL INCA”
(EL PRIMER MESTIZO BIOLÓGICO Y ESPIRITUAL)
“COMENTARIOS REALES”

- GÉNERO: Narrativa
- ESPECIE: Crónica

Primera Parte (1609)
Trata de la historia del Perú preincaico hasta los tiempos de Atahualpa. Entrelaza libremente la historia interna (la de la cultura y la civilización indígenas) con la historia externa (política y militar) pautada por la sucesión de los Incas. Agrupa y separa múltiples y variados asuntos de la historia interna del imperio, interrumpiendo ésta para narrar los acontecimientos políticos y militares de los sucesivos Incas, el curso de sus conquistas y la minuciosa y pintoresca relación de las circunstancias y caracteres personales de cada uno. Su exposición comprende cultura y civilización, religión y culto, instituciones sociales y políticas, costumbres, técnica, poesía, música, ideas generales básicas o filosofía, monumentos, construcciones materiales de uso privado o público, viviendas, caminos, puentes, flora, fauna, metales y piedras preciosas, ganados y plantas útiles, etc. Este contenido es de proporciones y caracteres enciclopédicos.

Aunque tuvo presente a otros cronistas, en especial la obra perdida del padre Blas Valera, procuró informarse directamente en relaciones con los supervivientes incas, cuya lengua aprendió en la niñez. Es importante reconocer en Garcilaso el afán polémico de rectificar a otros cronistas y la proyección de su propia personalidad como autor competente debido a su insistente manifestación de dominio lingüístico del quechua y de su doble origen inca y español.

Segunda Parte (1617)
Se publicó con el título de Historia General del Perú, y no con el de Comentarios Reales, reiterado e invariablemente empleado por el autor. Es una crónica de las guerras civiles entre los conquistadores, las que por sus terribles caracteres y consecuencias se sobreponen históricamente a lo que en sí constituye el proceso de la conquista. 

El relato de las crueldades de Atahualpa contra su hermano Huáscar, bárbaramente aniquilado con sus parientes y las primeras referencias a la llegada de los españoles, sirve de transición entre los dos grandes núcleos históricos de los Comentarios: de las sangrientas guerra civiles entre los últimos Incas, se pasa a las no menos violentas en que se diezmaron los conquistadores españoles.

En esta segunda parte, es importante la motivación sicológica del autor: investiga, acumula, clasifica, valora y utiliza a los materiales históricos en calidad de testigo interesado de los acontecimientos, o de pariente, amigo o enemigo de los actores. Un aspecto relevante radica en la intención de rehabilitar la figura del padre, calumniado ante los personeros de la corona por adversarios surgidos en el curso de tales hechos.

A lo específicamente histórico, se añade elementos literarios, expresivos y bien perfilados e intencionados retratos; frecuentes citas históricas, corroborantes o defensivas; reflexiones filosóficas y morales.

- COMENTARIO

Los Comentarios Reales constituyen una obra de vasta proyección indigenista en la que lo histórico es lo sustancial; su representación y comunicación, la finalidad básica; lo literario es un componente funcional y complementario con respecto al objetivo histórico; sin embargo, adquiere posiciones dominantes en la tonalidad elegíaca y dramática de todo el conjunto de la obra.

Se reconoce en el estilo de Garcilaso a un prosista experto, armónico y sereno. Por la calidad artística de su obra es considerado  el mejor prosista de los tiempos de la dominación colonial española.

LITERATURA COLONIAL

Llamada también “Literatura Hispánica”. Se inicia en con la instauración del Virreinato en el Perú, y se prolongó, hasta fines del siglo XVIII.
Las etapas de la Literatura colonial son:

A. ETAPA CLÁSICA (parte del s. XVI y  s. XVII)
Recibe influencia  de los más distinguidos poetas de la Edad de oro. Destacan:

- Amarilis “Epístola a Belardo”
- Fray Diego de Hojeda “La Cristiana
- Diego Dávalos y Figueroa “Miscelánea austral”
- Pedro de Oña “El Arauco domado”
- Juan de Miramontes y Zuázola “Armas antárticas”
- Mejía de Fernangil “Parnaso antártico”

B. ETAPA CULTERANA (s. XVII – s. XVIII)
Influencia de Góngora y su escuela culterana. Sobresalen:

- Juan de Espinoza y Medrano (El lunarejo) “Apologético a favor de don Luis de Góngora”
- Juan del Valle y Caviedes “El diente del Parnaso”

C. ETAPA DE AFRANCESAMIENTO (mediados del s. XVIII – 1780)
Influencia cultural de Francia (vía España). Esta actitud neoclásica se encuentra en:

- Pedro Peralta y Barnuevo “Lima fundada”
- Pablo de Olavide
- Pedro José Bermúdez

- “Concolorcorvo”

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