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6 de marzo de 1927, Aracataca, Colombia - 17 de abril de 2014, México D.F. Escritor y periodista colombiano.

Nace y pasa sus primeros años en una zona caribeña del norte de Colombia, que le marca especialmente por su contraste con Bogotá y otras zonas del país en las que vive más tarde. En 1947 empieza a estudiar Derecho, carrera que abandona para dedicarse al periodismo. Sus primeros artículos se publican en El Espectador y en El Heraldo y pasa a integrar el conocido como “Grupo de Barranquilla”, de cuya mano conoce la obra de los autores que más adelante le influenciarán: Faulkner, Virginia Woolf, Hemingway y Kafka, entre otros.

Su primera obra, La hojarasca, se publica en 1955. En esa misma fecha viaja a Europa por primera vez y se queda allí cuatro años, viviendo en Ginebra, Roma y París. Durante su estancia en Francia, donde atraviesa dificultades económicas, escribe El coronel no tiene quien le escriba y La mala hora (publicadas en 1961 y 1962, respectivamente). 

Regresa a América en 1958 y se instala temporalmente en Venezuela, donde compagina una intensa actividad periodística con la escritura de los relatos de Los funerales de la Mamá Grande (1962). Tras pasar unos meses en Cuba, donde acaba de triunfar la revolución, y vivir un tiempo en Nueva York como corresponsal, decide establecerse en México. Allí trabaja en publicidad y escribe su primer guión para el cine, El gallo de oro, en colaboración con Carlos Fuentes. 
Unos años después, en 1967, publica la que pronto se convierte en su obra más conocida, y a cuya escritura dedica más de un año de intenso trabajo: Cien años de soledad. El éxito es inmediato, agotándose la primera edición en apenas unos días, y para alejarse de la fama decide ir a Barcelona, donde vive de 1968 a 1974. Allí escribe El otoño del patriarca (publicado en 1975) y cuentos como Isabel viendo llover en Macondo (1968) o Relato de un náufrago (1970).

En los años sucesivos alterna su residencia entre México, Cartagena de Indias, La Habana y París. En 1982 recibe el Premio Nobel de Literatura y más adelante escribe El amor en los tiempos del cólera (1985), El general en su laberinto (1989) y Doce cuentos peregrinos (1992). En ese tiempo participa también en la fundación de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba), donde dirige anualmente un taller de guión.

Tras obras como Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996) publica en 2002 Vivir para contarla, donde narra aspectos biográficos de su infancia y juventud. Sus últimas obras publicadas son Memoria de mis putas tristes (2004) y Yo no vengo a decir un discurso (2010).

Muere en México D.F. el 17 de abril de 2014.

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
La novela  relata  la historia de la familia Buendía  a lo largo de un siglo, y la trayectoria de un pueblo, Macondo, desde su fundación hasta su destrucción. Los fundadores de la familia son los primos José Arcadio Buendía y Ursula Iguarán que se casan a pesar del temor de que debido a su parentesco puedan engendrar a un ser con cola de cerdo. Luego de un violento altercado deben dejar su lugar de origen, y con un grupo de seguidores fundan Macondo, pueblo completamente aislado de le civilización. 

La compleja historia de la familia Buendía y de Macondo es difícil de resumir con brevedad. Nos limitaremos a uno de los episodios más destacado. Aureliano uno de los hijos de la familia fundadora, se siente indignado por las maniobras políticas conservadoras y se transforma en un caudillo liberal.

Es el coronel Aureliano Buendía, que organiza 32 sublevaciones y las pierde todas. Finalmente, desengañado de la lucha, la violencia y los líderes políticos liberales, firman la paz. Mucho más tarde, en tiempos de la cuarta generación de los Buendía, Macondo se moderniza con la llegada de una compañía bananera norteamericana. José Arcadio Segundo Buendía (bisnieto de los fundadores) es uno de los líderes de la huelga.

La huelga es sofocada mediante una sangrienta represión que luego será cuidadosamente ocultada. José arcadio Segundo es el único sobreviviente de la masacre. El último de la familia, Aureliano Babilonia, tiene un hijo con Amaranta Ursula, sin saber que es su tía; finalmente se cumple el temido pronóstico y nace un niño con cola de cerdo, poniéndose así fin a la estirpe y al pueblo de Macondo, que es barrido por el viento.           

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA 
Esta novela es centralmente una larga historia de amor. Desde su juventud, Florentino Ariza y Fermina Daza se aman.


Sin embargo, Florentino es un joven sin posición social y Fermina se casa con el doctor Juvenal Urbino. Sus destinos se separan, pero el amor subsiste en el fondo de sus conciencias. Fermina llevará la existencia apacible de una madre de familia, en tanto que Florentino vive una intensa y superficial vida erótica, pero sin olvidar su auténtico amor de juventud. Cincuenta años después, Fermina enviuda y la vieja pasión puede al fin satisfacerse: se trata de un amor maduro, senil, pero por lo mismo auténtico y puro.
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La narrativa contemporánea es una rama de la literatura que aborda diversas temáticas como resultado de un proceso histórico, y como tal sus comienzos se sitúan en una etapa determinada, siendo ésta, la época posterior a las guerras mundiales, sobre todo la segunda guerra mundial, ya que éstas modificaron la manera de pensar, costumbres y modo de expresarse que difiere de la narrativa tradicional tanto en sus características como en su finalidad.

En medio de este escenario, la humanidad se percató de que la vida tomó un nuevo significado después de la cantidad de muertes y la capacidad del hombre de causar tanto sufrimiento, así es como se dio cuenta de que debía dar un nuevo sentido a su existencia con nuevas ideas, pensamientos y actitudes que contribuyesen a mejorar al mundo, así como también surgieron autores hasta cierto punto más pesimistas que daban a entender lo salvaje y destructivo del hombre con su entorno y consigo mismo, además de su poco autocontrol.

JULIO RAMÓN RIBEYRO
Lima, 1929 – 1994.

Cuentos: Cuentos de circunstancias (1958), La palabra del mudo (1927), los hombres y las botellas (1964).

Novelas: Los geniecillos dominicales (1965), Crónicas de San Gabriel (1960).

Los Gallinazos Sin Plumas 

(De Cuentos de circunstancias)
A las seis de la mañana la cuidad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos. Una fina niebla disuelve el perfil de los objetos y crea como una atmósfera encantada.

Las personas que recorren la ciudad a esta hora parece que están hechas de otras sustancias, que pertenecen a un orden de vida fantasmal. Las beatas se arrastran penosamente hasta desaparecer en los pórticos de las iglesias. Los noctámbulos, macerados por la noche, regresan a sus casas envueltos en bufandas y en su melancolía. Los basureros inician por la avenida Pardo su paso siniestro, armados de escobas y de carretas. A esta hora se ve también obreros caminando hacia el tranvía, policías bostezando contra los árboles, canillitas morados de frío, sirvientas sacando cubos de basura. A esta hora, por último, como a una especie de misteriosa consigna, aparecen los gallinazos sin plumas.

A esta hora el viejo don Santos se pone la pierna de palo y sentándose en el colchón comienza a berrear:

-¡A levantarse! ¡Efraín, Enrique! ¡Ya es hora!

Los dos muchachos corren a la acequia del corralón frotándose los ojos legañosos. Con la tranquilidad de la noche el agua se ha remansado y en su fondo transparente se ven crecer yerbas y deslizarse ágiles infusorios. Luego de enjuagarse la cara coge cada cual su lata y se lanzan a la calle. Don Santos, mientras tanto, se aproxima al chiquero y con su larga vara golpea el lomo de su cerdo que se revuelca entre los desperdicios.

-Todavía te falta un poco, marrano! Pero aguarda no más, que ya llegará tu turno.

Efraín y Enrique se demoran en el camino, trepándose a los árboles para arrancar moras o recogiendo piedras, de aquellas filudas que cortan el aire y hieren por la espalda. Siendo aún la hora celeste llegan a su dominio, una larga calle ornada de casas elegantes que desemboca en el malecón.

Ellos no son los únicos. En otros corralones, en otros suburbios alguien ha dado la voz de alarma y muchos se han  levantado. Unos portan latas, otros cajas de cartón, a veces sólo basta un periódico viejo. Sin conocerse forman una especie de organización clandestina que tiene repartida toda la ciudad. Los hay que merodean por los edificios públicos, otros han elegido los parques o los muladares. Hasta los perros, otros han adquirido sus hábitos, sus itinerarios, sabiamente aleccionados por la miseria.

Efraín y Enrique, después de un breve descanso, empiezan su trabajo. Cada uno escoge una acera de la calle. Los cubos de basura están alineados delante de las puertas. Hay que vaciarlos íntegramente y luego comenzar la exploración. Un cubo de basura es siempre una caja de sorpresas. Se encuentran latas de sardinas, zapatos viejos, pedazos de pan, pericotes muertos, algodones inmundos. A ellos solo les interesa los restos de comida. En el fondo del chiquero, Pascual recibe cualquier cosa y tiene predilección por las verduras ligeramente descompuestas.

La pequeña lata de cada uno se va llenando de tomates podridos, pedazos de sebo, extrañas salsas que no figuran en ningún manual de cocina. No es raro, sin embargo hacer un hallazgo valioso. Un día Efraín encontró unos tirantes con los que fabricó una honda. Otra vez una pera casi buena que devoró en el acto. Enrique, en cambio, tiene suerte para las cajitas de remedios, los pomos brillantes, las escobillas de dientes usadas y otras cosas semejantes que colecciona con avidez.

Después de una rigurosa selección regresan la basura al cubo y se lanzan sobre el próximo. No conviene demorarse mucho porque el enemigo siempre está al acecho. A veces son sorprendidos por las sirvientas y tienen que huir dejando regado su botín. Pero, con más frecuencia, es el carro de la Baja Policía el que aparece y entonces la jornada está perdida.

Cuando el sol asoma sobre las lomas, la hora celeste llega a su fin. La niebla se ha disuelto, las beatas están sumidas en éxtasis, los noctámbulos duermen, los canillitas han repartido los diarios, los obreros trepan a los andamios. La luz desvanece el mundo mágico del alba. Los gallinazos sin plumas han regresado a su nido.

NARRATIVA LATINOAMERICANA

BOOM LATINOAMERICANO

A partir  de mediados del siglo XX, hay mucha captación del lector  en Hispanoamérica por las obras narrativas en especial por la novela y el cuento.

El escritor hace uso de los procedimientos narrativos más ricos y más variados para acercarse a la historia, al entorno y hombre americanos. En una lograda fusión de localismo y universalidad, hace uso de un lenguaje que es natural y a la vez asequible a cualquier lector hispanohablante, e inserta los problemas particulares en los característicos del hombre contemporáneo. 

La literatura se convierte en una posibilidad de conocimiento, de explotación filosófica, de participación en loas grandes aventuras del espíritu. Simultáneamente se realiza un transformación absoluta de los modos de narrar, se juega con los puntos de vista, se rompe el desarrollo lineal del relato, se exige la complicidad del autor, hasta hacer de la novela una aventura del lenguaje.

Todo lo señalado caracteriza, en suma, al BOOM DE LA NARRATIVA HISPANOAMERICANA, antes poco valorada o ignorada, y ahora traducida a la inmensa mayoría de lenguas. Borges fue el primero en adelantar le expresión ¨REALISMO MÁGICO¨, expresión acuñada por la crítica europea. Alejo Carpentier, por su parte, prefirió la denominación de lo ¨REAL MARAVILLOSO¨.

REPRESENTANTES
- Miguel Angel Asturias (Guatemala): “El Señor Presidente”
- Gabriel García Márquez (Colombia): “Cien años de soledad”
- Mario Vargas Llosa (Perú): “La casa verde”
- Juan Carlos Onetti   (Uruguay): “El astillero”
- Augusto Roa Bastos (Paraguay): “Yo, el supremo”
- José Donoso (Chileno): “El jardín de al lado”

ARGENTINA
- Jorge Luís Borges: “Ficciones”
- Ernesto Sábato: “El Túnel”
- Julio Cortázar: “Rayuela”
- Manuel Puig : “El beso de la mujer araña”                        

MEXICO
- Juan Rulfo: “Pedro Páramo”, “El llano en llamas”
- Carlos Fuentes: “Cambio de piel”

CUBA
- Alejo Carpentier: “El recurso delmétodo”
- José Lezama Lima: “Paradiso”
- Guillermo Cabrera Infante: “Tres tristes tigres”

Los hispanoamericanos que han sido galardonados con el premio NÓBEL de literatura son

1945 GABRIELA MISTRAL
1967 MIGUEL A. ASTURIAS
1971 PABLO NERUDA
1982 G. GARCÍA MÁRQUEZ
1990 OCTAVIO PAZ

GABRIEL GARCÍA MARQUEZ (Colombia 1928)
Novelas: La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba, La mala hora, Cien años de soledad, El otoño del patriarca, Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera, el general en su laberinto, del amor y otros demonios.
Cuentos: Los funerales de mamá grande, relato de un náufrago.

CIEN AÑOS DE SOLEDAD
La novela  relata  la historia de la familia Buendía  a lo largo de un siglo, y la trayectoria de un pueblo, Macondo, desde su fundación hasta su destrucción. Los fundadores de la familia son los primos José Arcadio Buendía y Ursula Iguarán que se casan a pesar del temor de que debido a su parentesco puedan engendrar a un ser con cola de cerdo. Luego de un violento altercado deben dejar su lugar de origen, y con un grupo de seguidores fundan Macondo, pueblo completamente aislado de le civilización. La compleja historia de la familia Buendía y de Macondo es difícil de resumir con brevedad. Nos limitaremos a uno de los episodios más destacado. Aureliano uno de los hijos de la familia fundadora, se siente indignado por las maniobras políticas conservadoras y se transforma en un caudillo liberal.

Es el coronel Aureliano Buendía, que organiza 32 sublevaciones y las pierde todas. Finalmente, desengañado de la lucha, la violencia y los líderes políticos liberales, firman la paz. Mucho más tarde, en tiempos de la cuarta generación de los Buendía, Macondo se moderniza con la llegada de una compañía bananera norteamericana. José Arcadio Segundo Buendía (bisnieto de los fundadores) es uno de los líderes de la huelga. La huelga es sofocada mediante una sangrienta represión que luego será cuidadosamente ocultada. José arcadio Segundo es el único sobreviviente de la masacre. El último de la familia, Aureliano Babilonia, tiene un hijo con Amaranta Ursula, sin saber que es su tía; finalmente se cumple el temido pronóstico y nace un niño con cola de cerdo, poniéndose así fin a la estirpe y al pueblo de Macondo, que es barrido por el viento.           

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA 
Esta novela es centralmente una larga historia de amor. Desde su juventud, Florentino Ariza y Fermina Daza se aman.

Sin embargo, Florentino es un joven sin posición social y Fermina se casa con el doctor Juvenal Urbino. Sus destinos se separan, pero el amor subsiste en el fondo de sus conciencias. Fermina llevará la existencia apacible de una madre de familia, en tanto que Florentino vive una intensa y superficial vida erótica, pero sin olvidar su auténtico amor de juventud. Cincuenta años después, Fermina enviuda y la vieja pasión puede al fin satisfacerse: se trata de un amor maduro, senil, pero por lo mismo auténtico y puro. 

MARIO VARGAS LLOSA (Arequipa 1936)
Cursó sus primeros estudios en Cochabamba, Bolivia y los secundarios en Lima Y Piura. Se licenció en letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y se doctoró en la Universidad de Madrid. En 1995 se le ha otorgado el premio “Miguel de Cervantes” que es la más alta distinción a autores de lengua castellana. En 1996 fue incorporado a la Real Academia de la Lengua.

Obras.

Cuentos y Novelas
- Los jefes
- Los cachorros
- El desafío
- La ciudad y los perros
- La casa verde
- Conversación en la catedral
- Historia secreta de una novia
- Pantaleón y las visitadoras
- La Tía Julia y el escribidor
- La Guerra del fin del mundo.
- Historia de Mayta

Teatro
- La Huida del Inca
- La señorita de Tacna
- Cathie y el Hipocampo
- La Chunga

- El Loco de los balcones
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Lima, 1929 – 1994.
Julio Ramón Ribeyro nación en Lima, Perú, el 31 de agosto de 1929. Era hijo de Julio Ribeyro y Mercedes Zúñiga. Fue el primero de cuatro hermanos (un varón y dos mujeres). En su niñez vivió en Santa Beatriz, un barrio de clase media limeño y luego se mudó a Miraflores. 

La muerte de su padre lo afectó mucho y complicó la situación económica de su familia. Estudió en el Colegio Champagnat, e inició los estudiso de Derecho, que abandonó para estudiar Letras en la Universidad Católica del Perú. Recibió una beca para estudiar periodismo en Madrid. Viajó posteriormente a París para preparar una tesis sobre literatura francesa en la Universidad La Sorbona, en esta época pasó temporadas en Alemania y Bélgica. 

En parís escribió su primer libro Los gallinazos sin plumas. En 1958 regresó al Perú, y en septiembre del año siguiente viajó a la ciudad de Ayacucho, para ocupar el cargo de profesor y director de extensión cultural de la Universidad Nacional de Huamanga. En octubre de 1960 regresó a Francia. En París trabajó como traductor y redactor de la agencia France Presse (1962-72). En 1972 fue nombrado agregado cultural peruano en París y delegado adjunto ante la UNESCO, y posteriormente ministro consejero, hasta llegar al cargo de embajador peruano ante la UNESCO (1986-90). 

Hacia 1993 se estableció definitivamente en Lima. En su país fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura (1983) y el Premio Nacional de Cultura (1993), habiendo sido galardonado también en 1994 con el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, uno de los galardones literarios de mayor prestigio en el ámbito cultural hispanoamericano.

Se casó con Alida Cordero y tuvieron un único hijo.

Ribeyro es un narrador perteneciente a la Generación del 50, es considerado uno de los mejores cuentistas hispanoamericanos. Pese a su aparente conservadurismo formal, sus cuentos fueron una contribución decisiva para consolidar el paso de la narrativa indigenista a la narrativa urbana en el Perú.

Murió el 4 de diciembre de 1994, días después de obtener el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

Cuento:
Los gallinazos sin plumas  (1955)
Cuentos de circunstancias (1958)
Las botellas y los hombres (1964)
Tres historias sublevantes (1964)
Los cautivos Cuentos
El próximo mes me nivelo (1972)
Silvio en El Rosedal (1977)

Sólo para fumadores (1987)
Relatos santacrucinos (1992)

Novela:
Crónica de San Gabriel (1960)
Los geniecillos dominicales (1965)
Cambio de guardia (1976)

Teatro:
Santiago, el Pajarero (1975)
Atusparia (1981)

Ensayo: 
La caza sutil (1975)
Prosas apátridas (1975; 1986)
Dichos de Luder (1989)
La tentación del fracaso (3 vol.) (1992-1995)
Cartas a Juan Antonio (2 vol.) (1996-1998)

PREMIOS
Premio Nacional de Novela (1960)
Premio de Novela del Diario Expreso (1963)
Premio Nacional de Literatura (1983)
Premio Nacional de Cultura (1993)
Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1994)
  
LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS 

(De Cuentos de circunstancias)
A las seis de la mañana la cuidad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos. Una fina niebla disuelve el perfil de los objetos y crea como una atmósfera encantada.

Las personas que recorren la ciudad a esta hora parece que están hechas de otras sustancias, que pertenecen a un orden de vida fantasmal. Las beatas se arrastran penosamente hasta desaparecer en los pórticos de las iglesias. Los noctámbulos, macerados por la noche, regresan a sus casas envueltos en bufandas y en su melancolía. Los basureros inician por la avenida Pardo su paso siniestro, armados de escobas y de carretas. A esta hora se ve también obreros caminando hacia el tranvía, policías bostezando contra los árboles, canillitas morados de frío, sirvientas sacando cubos de basura. A esta hora, por último, como a una especie de misteriosa consigna, aparecen los gallinazos sin plumas.

A esta hora el viejo don Santos se pone la pierna de palo y sentándose en el colchón comienza a berrear:

-¡A levantarse! ¡Efraín, Enrique! ¡Ya es hora!

Los dos muchachos corren a la acequia del corralón frotándose los ojos legañosos. Con la tranquilidad de la noche el agua se ha remansado y en su fondo transparente se ven crecer yerbas y deslizarse ágiles infusorios. Luego de enjuagarse la cara coge cada cual su lata y se lanzan a la calle. Don Santos, mientras tanto, se aproxima al chiquero y con su larga vara golpea el lomo de su cerdo que se revuelca entre los desperdicios.

-Todavía te falta un poco, marrano! Pero aguarda no más, que ya llegará tu turno.

Efraín y Enrique se demoran en el camino, trepándose a los árboles para arrancar moras o recogiendo piedras, de aquellas filudas que cortan el aire y hieren por la espalda. Siendo aún la hora celeste llegan a su dominio, una larga calle ornada de casas elegantes que desemboca en el malecón.

Ellos no son los únicos. En otros corralones, en otros suburbios alguien ha dado la voz de alarma y muchos se han  levantado. Unos portan latas, otros cajas de cartón, a veces sólo basta un periódico viejo. Sin conocerse forman una especie de organización clandestina que tiene repartida toda la ciudad. Los hay que merodean por los edificios públicos, otros han elegido los parques o los muladares. Hasta los perros, otros han adquirido sus hábitos, sus itinerarios, sabiamente aleccionados por la miseria.

Efraín y Enrique, después de un breve descanso, empiezan su trabajo. Cada uno escoge una acera de la calle. Los cubos de basura están alineados delante de las puertas. Hay que vaciarlos íntegramente y luego comenzar la exploración. Un cubo de basura es siempre una caja de sorpresas. Se encuentran latas de sardinas, zapatos viejos, pedazos de pan, pericotes muertos, algodones inmundos. A ellos solo les interesa los restos de comida. En el fondo del chiquero, Pascual recibe cualquier cosa y tiene predilección por las verduras ligeramente descompuestas.

La pequeña lata de cada uno se va llenando de tomates podridos, pedazos de sebo, extrañas salsas que no figuran en ningún manual de cocina. No es raro, sin embargo hacer un hallazgo valioso. Un día Efraín encontró unos tirantes con los que fabricó una honda. Otra vez una pera casi buena que devoró en el acto. Enrique, en cambio, tiene suerte para las cajitas de remedios, los pomos brillantes, las escobillas de dientes usadas y otras cosas semejantes que colecciona con avidez.

Después de una rigurosa selección regresan la basura al cubo y se lanzan sobre el próximo. No conviene demorarse mucho porque el enemigo siempre está al acecho. A veces son sorprendidos por las sirvientas y tienen que huir dejando regado su botín. Pero, con más frecuencia, es el carro de la Baja Policía el que aparece y entonces la jornada está perdida.

Cuando el sol asoma sobre las lomas, la hora celeste llega a su fin. La niebla se ha disuelto, las beatas están sumidas en éxtasis, los noctámbulos duermen, los canillitas han repartido los diarios, los obreros trepan a los andamios. La luz desvanece el mundo mágico del alba. Los gallinazos sin plumas han regresado a su nido.
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Andahuaylas 1911 – Lima 1969. Nació en Andahuaylas, en 1911. Cuando era muy niño aún quedó huérfano de madre. Al comenzar su adolescencia fue llevado a la costa para continuar sus estudios como alumno interno en un colegio de Ica. Al terminar sus estudios secundarios, se matriculó en la universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Literatura..

Arguedas es considerado uno de los más destacados escritores peruanos, ocupación literaria que la compartió con sus cargos de funcionario público y maestro. Trabajó varios años en el Museo Nacional y llegó a ser director de la Casa de la Cultura. Su vocación de maestro le permitió dictar cátedra en las universidades de San Marcos y La Agraria.

Se afirma que Arguedas fue criado por los sirvientes indios de su casa paterna y, prácticamente, desde que nació, se empapó de la cultura indígena propia de la región de Andahuaylas, Apurimac. Aprendió el quechua y se familiarizó con las costumbres indígenas al punto de centrar el fondo de su obra literaria en buscar la redención de los indígenas y de su cultura.

Este acercamiento no sólo se dio por haber vivido con ellos desde su niñez sino también por su dedicación consciente al estudio científico de la etnología y el folklore popular.

"Cuando llegué a la universidad leí los libros en los cuales se intentaba describir a la población indígena, me sentí tan indignado que consideré que era indispensable hacer un esfuerzo por describir al hombre andino, tal y como yo lo había conocido", dijo en una oportunidad al referirse al tema recurrente de su obra. 

Arguedas inició su carrera literaria al publicar su libro de cuentos Agua que muestra la rebeldía social de los indios. En 1941 publicó su primera novela Yawar Fiesta, donde revela su constante preocupación por entender la cultura y el espíritu quechuas. Después de muchos años de silencio publicó, en 1958, "Los Ríos Profundos", considerada por muchos críticos, como su mejor novela.

Las novelas y cuentos de Arguedas son estudiados constantemente, lo que da lugar a diversas interpretaciones de sus orígenes y objetivos; si embargo, es poco conocida su obra como antropólogo e investigador social, disciplinas que tuvieron mucho qué ver en su trabajo literario.

A menudo instituciones culturales o universitarias organizan seminario de estudio en torno a la herencia cultural y preocupación de Arguedas, en su calidad de escritor, recopilador y estudioso de la cultura andina.

Uno de los puntos importantes en la obra antropológica de José María Arguedas es el estudio de la música y su integración en la vida indígena.

La vida de Arguedas fue muy difícil y desgarrada, era una lucha perpetua contra la soledad y la incomprensión social, transcurrió en el medio capitalino hostil y mezquino, muy diferente al mundo andino que tanto amaba.

El periodista José Miguel Oviedo señala que la última década de vida y obra de Arguedas fue un periodo intensamente doloroso, angustioso y sobre todo confuso para él, pues sus conflictos personales, el agitado proceso sociopolítico del país (agudizado por el golpe militar revolucionario de 1968) y hasta la misma posición intelectual que el autor había ganado en el panorama nacional empezaron a pesar demasiado sobre sus minadas fuerzas.

Oviedo precisa que en esta etapa produjo obras de muy distinta naturaleza, como El Sexto, descarnado testimonio de sus meses de encarcelamiento por razones políticas, en 1937; el relato La agonía de Rasu Ñiti que ensambla perfectamente su investigación antropológica y su intuición estética y sobre todo sus dos últimas novelas Todas las sangres y El zorro de arriba y el zorro de abajo. Esta última obra es el testimonio desgarrador de los conflictos internos que atravesaba los últimos días de su existencia. Arguedas se suicidó de un disparo de pistola cuando era profesor de la Universidad Agraria, el 28 de noviembre de 1969.

JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
- La muerte de su madre, las frecuentas ausencias de u padre abogado y el maltrato de su madrastra lo llevó a buscar refugio entre los siervos campesinos de la zona, cuya lengua, creencias y valores adquirió como suyos.

- Como estudiante universitario en san Marcos, empezó su difícil tarea de adaptarse a la vida en Lima sin renunciar a su tradición indígena.

- Su labor como novelista, traductor y difusor de la literatura quechua, antropólogo y etnólogo, hacen de él una de las figuras claves en las letras peruanas.

- Fue director de la “Casa de las Américas”. Se desempeñó como catedrático en la Universidad Agraria y docente en el centro educativo Alfonso Ugarte. Estuvo recluido en el penal “El sexto” por protestar contra la misión fascista.

- Sus traumas acarreados desde la infancia lo debilitaron psíquicamente para culminar la lucha que se había propuesto, no solo en el plano cultural sino también en el político. Esto y la aguda crisis nacional que el país empezó a sufrir a partir de 1968, lo empujaron al suicidio en 1969.

Obras:
“Agua”, “Yawar Fiesta”, “Diamantes y pedernales”, “Los ríos profundos”, “Todas las sangres”, “El zorro de arriba y el zorro de abajo”, “El sexto”.

YAWAR FIESTA

El argumento de la novela gira en torno de la realización del Turupukllay (o Yawar Fiesta = Fiesta de la sangre) que convoca a todos los pobladores de Puquio.

Hay mucha expectativa en Puquio porque anualmente, en las Fiestas Patrias deberá repetirse el Turupukllay, especie de corrida de toros pero a la usanza indígena: sin torero y en la que el toro es sacrificado a dinamitazos. Entre los indios hay revuelo porque se lidiará al “Misitu”, el toro que tiene la aureola mágica de ser un “dios”; y también porque los indígenas consideran al Turupukllay como un “rito” en el que chocarán los dos mundos: El hispano representado por el toro y el Indígena representado en los capeadores.

Por orden expresa del Gobierno Central, como si se tratase de una empresa civilizadora, el Subprefecto prohíbe esta Fiesta que tantas víctimas ha cobrado. Tal prohibición cohesiona más al Mundo Indio, quienes asumen la realización del Turupakllay como un desafío a las autoridades. Y Como la fiesta es la gloria de Puquio, ella también es defendida por los mestizos de la ciudad (aunque se opongan los mestizos afincados en Lima, como Ernesto) y es aprobada por ciertos Principales como Pancho Jiménez y don Julián Arangüena (que será encarcelado por el Subprefecto)

La voz discordante la tiene don Demetrio, el principal que desea que la fiesta se efectúe como en la Plaza de Acho, a la usanza hispana. Sin embargo todos los intentos de prohibir la fiesta fracasan. Los indios están empeñados en capturar al Misuti y matarlo.

El torero español fracasa en la fiesta y es uno de los principales, que había apoyado al Subprefecto quien ordena el ingreso de los capeadores y se de paso a la usanza indígena sin protección para que ellos demuestren su arrojo, pericia y violencia: ¡El Yawar punchay verdadero ha triunfado!.
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Huamachuco-La Libertad ,1909 – Lima, 1967.
Ciro Alegría Bazán fue un escritor y novelista peruano. Nació el 4 de noviembre de 1909 en Sartimbamba (Huamachuco), provincia de Sánchez Carrión y departamento de La Libertad (Perú) y falleció el 17 de febrero de 1967 en Chaclacayo (Lima).

Ciro manifiesta su vocación periodística fundando su primera revista, Juventud, mientras continúa escribiendo poemas y relatos. Con algún compañero de colegio (cursaban cuarto de secundaria) publicó en 1927 un periódico que llamó la Tribuna Sanjuanista. Le llamaron del periódico El Norte de Antenor Orrego como colaborador, y de éste pasó en 1930 a La Industria de Trujillo. Ese mismo año ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, escribiendo en esta época la novela corta "La Marimorena". Participó en las luchas estudiantiles que se desataron en la universidad buscando una reforma universitaria, pero el movimiento fracasó y fue expulsado junto con otros dirigentes.

Se afilió al Partido Aprista Peruano en 1931, llegando a ser parte del comité ejecutivo en Trujillo. Participó activamente en las acciones políticas del partido siendo apresado un par de veces. Juzgado en ausencia y sentenciado finalmente a 10 años de prisión fue recluido en la Penitenciaría de Lima en 1932. En 1933 fue puesto en libertad al ser digno de la amnistía que otorgó el general Oscar Benavides, presidente del Perú en aquella época. Finalmente fue deportado a Chile en 1934.


En 1935, residiendo en Chile, escribió su primera novela "La serpiente de oro" (transformación de su cuento "Marañón") con la que ganó el concurso literario convocado por la editorial Nascimento.

A finales de 1936 enfermó gravemente como consecuencia de la persecución política, torturas y la dura vida en prisión, y estuvo recluido en un sanatorio por dos años, sufriendo incluso una parálisis temporal de la mitad del cuerpo. Durante su convalecencia, allá por 1938, escribió su segunda novela "Los perros hambrientos" que presentó al concurso literario de la Editorial Zig-Zag, ocupando un discutido e injusto segundo lugar.

En 1941 escribiría su más extensa y genial obra: "El Mundo es ancho y ajeno" con la cual ganaría el Concurso Latinoamericano de Novela Farrar & Rinehart de Nueva York. Esta novela se convertiría en un clásico de la literatura peruana e hispanoamericana y uno de los mayores referentes de la literatura indigenista.

Entre 1941 y 1957, residió algún tiempo en los Estados Unidos, luego en Puerto Rico y en Cuba, ejerciendo siempre funciones literarias y periodísticas, dictando conferencias y cursos en las universidades. En este lapso de tiempo, Ciro Alegría retorna al Perú en 1948 y despues de divergencias con Victor Raul Haya de la Torre, y con otros líderes apristas, renuncia al Partido del Pueblo. En la misma época renuncian también Manuel Scorza y Magda Portales.

En 1957 se casa, en terceras nupcias, con la poetisa cubana Dora Varona (ella se encargaría, después de la muerte del escritor, de editar y publicar todas las obras inéditas de Ciro Alegría). Después de larga ausencia, regresa al Perú ese mismo año, y viaja por todo el país dando conferencias. Vuelve a Cuba y definitivamente retorna al Perú en 1960 con toda su familia. Es nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua.

En 1961, reincurcionó en la vida política afiliándose al Partido Acción Popular, siendo electo diputado por ese partido en 1963.

Falleció en 1967 tras una penosa agonía a causa de una hemorragia cerebral. Como homenaje póstumo el presidente Arq. Fernando Belaunde Terry le otorgó las Palmas Magisteriales en el más alto grado: AMAUTA.

CIRO ALEGRÍA.

Narrativa:
 Duelo de caballeros (1963) reúne sus tres novelas:
La serpiente de oro (1935),
Los perros hambrientos(1938) 
y El mundo es ancho y ajeno (1941).

Expresó en sus obras la situación de marginación que vivía el campesinado de la sierra peruana, específicamente el de la sierra norte, así como los rasgos más destacados y positivos del hombre andino: su amor a la naturaleza, su sentido gozoso de la existencia, su sentido de solidaridad y de fraternidad humana, su hambre de justicia, su rebeldía, aparentemente dormida, pero latente y esperando manifestarse. 

Retrató en La serpiente de oro la vida de los balseros del Marañón; en Los perros hambrientos el enfrentamiento desgarrador entre el hombre y la naturaleza que se le muestra hostil; en El mundo es ancho y ajeno la vida de las comunidades indígenas es retratada con vívidas pinceladas, y el enfrentamiento entre éstas y el poder del gamonal alcanza ribetes épicos.

EL MUNDO ES ANCHO Y AJENO

Género: Narrativo
Especie: Novela
Estructura: 24 capítulos
Tema: La lucha por la tierra

Personajes
- Rosendo Maqui: Alcalde de la comunidad de Rumi.
- Pascuala: Esposa de Rosendo Maqui.
- Benito Castro: Último alcalde, incita a la Rebelión.
- Don Álvaro Amenazar: Gamonal de la hacienda de Umay.
- Fiero Vásquez: Bandolero, ayuda a los campesinos.       

Argumento
La comunidad de Rumi vive pacíficamente. Su alcalde, Rosendo Maqui, es modelo de sabiduría y de prudencia. Poco a poco la comunidad se va convirtiendo en un torrente de complejos problemas sociales y étnicos. Álvaro Amenábar y Roldán, gamonal de la hacienda de Umay, quiere quitarle sus tierras a los comuneros de Rumiy, para lograr sus propósitos, soborna autoridades, utiliza a abogados inescrupulosos. Rosendo Maqui defiende a la comunidad, pero es encarcelado injustamente y muere en la prisión. Benito Castro, deseoso de conocer otras comunidades y ciudades, sale de Rumi y comienza a caminar entre otras haciendas y caseríos.

Aprende muchísimo. Al regresar a Rumi se da cuenta de que las leyes siempre están al servicio de los poderosos. Entonces es elegido alcalde de Rumi. Benito Castro arenga  a los comuneros para defender sus tierras con las armas. Estos optan por rebelarse, pero al final son derrotados. La obra termina con la destrucción de la comunidad de Rumi y con la muerte de Benito Castro.
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